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domingo, 1 de noviembre de 2009

Pseudociencias I: El Secreto: Misticismo quántico con un poco de marketing.

Con aproximadamente una inversión inicial de 26 euros podemos conseguir todo aquello que podamos desear; dinero, relaciones sociales, éxito profesional, sin excepciones, todo lo que podamos pensar. Es un timo demasiado evidente, pero si lo dotamos de un contexto fraudulento basado en los caminos más oscuros de la física cuántica, unos cuantos casos particulares positivos -no reproducibles, por supuesto- y una buena minería de citas, obtenemos la razón del éxito de The Secret. Este libro New Age de autoayuda sigue proponiendo lo mismo que otros tantos basados en paradigmas pseudocientíficos como la programación neurolingüística, sin embargo, ha logrado un éxito sin precedentes; llegándose rodar una película documental o publicar una edicion del mismo para jóvenes. ¿Por qué este secreto se vende mucho mejor que otros de inspiración similar? Una elaborada campaña de marketing puede que sea la respuesta pero, nada más vemos el minuto 3 del documental nos percatamos que su éxito puede deberse a un elaborado maquillaje de la doctrina para parecer sustentada por principios científicos. El embauque se fundamenta en una “ley natural” conocida como la ley de la atracción falazmente reforzada con malas interpretaciones del principio de incertidumbre y obviando por completo la decoherencia cuántica. De este modo, basándose parcialmente en principios físicos, propone que nuestros pensamientos son ondas las cuales pueden atraer como un imán el contenido conceptual de esas construcciones mentales, o como el libro resume: “thoughts become facts” . Esta modificación a voluntad de la realidad requiere disciplina la cual se consigue asociando los pensamientos a sentimientos positivos.

El paradigma propuesto en The Secret es evidentemente pseudocientífico, no solo por el mal uso de elementos de teorías científicas en su elaboración, que pueden confundir al profano en la materia, sino por razones más profundas. Se evidencia este carácter al presentar leyes naturales generales de las que se ofrecen pruebas anecdóticas –caso particulares positivos de seres humanos con entorno complejo- sin tratar de evaluar de manera elegante los fundamentos de la teoría. El testimonio de personas que han realizado “milagros” gracias a la doctrina de The Secret tiene escaso valor científico, siendo la muestra sesgada y desde luego fruto de un proceso no controlado. Dado que el fundamento de The Secret no puede ser experimental se recurre a una serie de falacias tan antiguas como el mundo mismo. Desfilan una multitud de personajes hablando de los mecanismos físicos de la ley de la atracción con títulos tan variopintos como el de visionario o metafísico (argumentum ad verecundiam), aunque también encontramos entre este elenco científicos y filósofos, esto no quiere decir nada: solo un análisis detenido puede determinar si la disciplina es pseudocientfica o no, y estos expertos presentan deficiencias en sus exposiciones. A el argumentum ad verecundiam se añade el argumentum ad antiquitatem, aquello que se presenta tiene una tradición milenaria (desde los albores de Babilonia) y ha sido conocido por todos los personajes importantes en un sinfín de campos. Ahora, desfilan también fuera de contexto citas extraídas de científicos, literatos y políticos trascendentes, y por supuesto, lo suficientemente muertos como para que no puedan defenderse. Las razones por las que esta panacea no ha podido salir a la luz son de tipo conspirativo: los altos poderes que quieren seguir ocultando con celo esta ley que permite a cualquiera obtener lo que desee. De este modo, se prepara la mente del receptor inexperto para burlar cualquier argumento, por claro que sea, simplemente acusando a la fuente de pertenecer a esta trama mundial (argumentum ad hominem). Por otro lado, la teoría se propone sin animo de presentar hipótesis que puedan ser contrastadas. En todo lo expuesto se viola claramente el uso del método hipotético-deductivo, se plantean pruebas irreproducibles y se genera una doctrina poco dinámica que no contempla apenas modificación (según el libro mismo proviene de tiempos immemoriables) ni se somete a juicio critico. Todos estos criterios que no se cumplen son comúnmente utilizados para demarcar la ciencia.

Otro aspecto que permite descartar el paradigma presentado como ciencia, es el uso de medidas poco resolutivas -registros poligráficos- para caracterizar por completo los elementos fundamentales de la teoría los pensamientos. Tamoco se cuestiona la falta de entidad o de mensurabilidad del concepto presentado-. Evitar la precisión no es propio de la labor científica, en la que los elementos fundamentales deben ser directamente relacionados con observables mensurables de una manera clara y si no lo son, deben ser tratados con cuidado. Pero, fundamentalmente, lo que la caracteriza como pseudociencia es la ausencia de falsabilidad: se invoca a un retraso necesario para el correcto funcionamiento del universo entre los pensamientos y los hechos que estos atraerán, retraso durante el que se puede producir la reflexión y consecuente modificación del pensamiento inicial. De este modo, cualquier prueba experimental que planteemos puede permanecer oculta en el tiempo de retraso que no es caracterizado por los proponentes de la teoría y en el que además puede variar el posible resultado por modificación de los contenidos mentales.

No es el único lobo con piel de cordero que merodea por las estanterías, antes de comprarlo recomiendo que se vean los primeros 20 minutos del documental que se ofrece gratuitamente en you tube. Eso si, te ahorrare el final: si quieres dominar el secreto tendrás que comprar el libro.


viernes, 24 de julio de 2009

Adéu a Brian Goodwin

És curiós com l'atzar es troba present en el dia a dia. Fa poc vaig començar a llegir Las Manchas del Leopardo, de Brian Goodwin. El llibre, el qual recomane a tothom, constitueix un impressionat punt de partida per a aprofundir-se no sols dins de la biologia teòrica i de la rellevància que poc a poc va tenint la biologia evolutiva del desenvolupament dins de la teoria de l'evolució, sinó també (com assenyala més avant) de com el replantejament de la nostra pròpia naturalesa biològica derivada de les ciències de la complexitat està portant a una ciència de qualitats, la qual ens pot ajudar en la recerca d'una relació més equilibrada amb la resta de membres de la nostra societat planetària. Cal dir que el títol fa referència a que els trets que defineixen el neodarwinisme -sensu stricto- són com les taques d'un lleopard, el qual està canviant de pelatge: es qüestionen de tal manera que provoquen una alteració a la fisionomia de la pròpia biologia tradicional. Però la notícia que vull destacar ací no és el llibre, sinó l'autor.

Resulta que ahir em vaig assabentar de la mort als 78 anys d'edat de qui ha estat considerat el "poeta de la biologia teòrica". Feia poc més d'una setmana (morí el passat 15 de juliol) de tan trist esdeveniment del qual poc ressò (almenys, menys del que m'esperava) he trobat arreu la xarxa. Goodwin, del qual al llarg de tots els seus treballs, llibres i publicacions es pot extreure la seua visió clarament posicionada en contra del reduccionisme genètic i, entre altres, va ser qui demostrà que existeixen dinàmiques al desenvolupament que limiten les possibilitats de variació morfològica deguda a les recombinacions del DNA: les anomenades restriccions evolutives o constraint. Aquesta noció significà un important canvi en el pensament evolutiu des d'ençà, ja que reconsiderava que la selecció natural fóra l'unica cosa que "guiés" l'evolució dels organismes, doncs els sistemes de desenvolupament estan restringits per patrons morfogenètics que limiten el conjunt de variants possibles. A banda, Goodwin advocà per la unificació de la ciència i les humanitats, a més de ser també una de les principals personalitats en promoure la visió holística de la sostenibilitat i el desenvolupament del món.

Ens deixa un dels grans dins del camp de la biologia evolutiva i de la ciència en sentit ampli, però ens queda tota la seua obra com a llegat.

martes, 14 de abril de 2009

Exóticos seres de silicio

“Hay un famosos libro publicado en 1912 por Lawrence J. Henderson… en el cual Henderson concluye que la vida necesariamente debe basarse en el carbono y el agua, y que sus formas más “superiores” tienen que ser capaces de metabolizar oxígeno libre. Personalmente encuentro esta conclusión sospechosa, y sólo porque Lawrence Henderson estaba hecho de carbono y agua y metabolizaba oxígeno libre. Henderson tenía un interés creado.”

Carl Sagan (1973)


Hace una par de años leí “Odisea en Marte” de Stanley G. Weinbaum, un escritor del cual frecuentemente se ha dicho que sino hubiese muerto prematuramente en 1935, hoy le conoceríamos como uno de los grandes de la ciencia-ficción, a la altura de Asimov o Clarke. De aquel mítico relato recuerdo con cierto estremecimiento unos milenarios seres de silicio con forma piramidal que habitaban el rojo desierto marciano. Sin embargo, por aquel entonces, aquellas criaturas me decepcionaron bastante. El motivo fue la lectura de un ensayo del buen doctor titulado “Uno y el único”. En ese ensayo, Asimov hablaba del carbono y argumentaba convincentemente que una bioquímica basada en el silicio no era plausible. No obstante, recientemente he leído algunas hipótesis al respecto bastante distintas. Quiero presentároslas.

Generalmente, la posibilidad de una bioquímica basada en polímeros de silicio ha recibido poca atención científica seria, quedando relegada al terreno de la literatura de ciencia-ficción. Esto se debe en gran medida a la improbabilidad de una vida basada en el silicio bajo condiciones ambientales terrestres. Sin embargo, recientes investigaciones centradas en la posibilidad de vida en disolventes no polares y en ambientes criogénicos han demostrado que en estas condiciones los silanos pueden formar parte de una química versátil.

El silicio puede actuar con varias valencia (4, 5 y 6) y formar enlaces covalentes estables consigo mismo y con el carbono, germanio, nitrógeno, fósforo, azufre, halógenos y muchos metales. Los silanos son análogos de los alcanos, pero derivados del silicio. Consisten en cadenas de átomos de silicio unidos covalentemente a átomos de hidrógeno. Su fórmula general es SinH2n+2. Los silanos, al igual que los alcanos, pueden formar anillos, ser ramificados y presentar los mismos grupos funcionales. Además estos polímeros y sus derivados de bajo peso molecular pueden formar agregados macromoleculares flexibles: hojas, cadenas, tubos y otras formas similares a las bicapas lipídicas de la bioquímica del carbono. Sin embargo, los silanos no pueden formar sistemas pi-conjugados, por lo que no pueden formar compuestos aromáticos. No obstante, los polisilanos pueden formar sistemas sigma-conjugados con propiedades electrónicas similares. De hecho, al considerar alternativas bioquímicas al carbono, la clave está en buscar análogos funcionales más que estructurales. William Bains (2004) utilizó este principio para elaborar un posible proceso fotosintético basado en una bioquímica del silicio.

Las condiciones ambientales en las que este tipo de bioquímica podría ser una posibilidad realista, según Schulze-Makuch e Irwin (2006), son las siguientes: (1) una atmósfera reductora con sólo cantidades pequeñas de oxígeno para prevenir la oxidación de los silanos (el oxígeno los descompone porque el enlace Si-O es muy estable), (2) escasez de agua para prevenir su conversión en silicatos no reactivos, (3) temperaturas bastante inferiores al punto de congelación del agua para aumentar la estabilidad del enlace Si-Si, (4) un disolvente no-polar compatible, y (5) una disponibilidad limitada de carbono debido a su mayor versatilidad química que favorecería su selección como bloque constructivo básico. Esta última restricción está basada no sólo en la química bajo condiciones ambientales terrestres sino también en el material encontrado en cometas, meteoritos y detectado en nebulosas interestelares. Mientras que los polímeros de carbono son ubicuos los de silicio son escasos. No obstante, hay varios ambientes y procesos que posibilitarían la formación de silanos: (1) reacciones de serpentinización en ambientes criogénicos, (2) impactos meteoríticos en cuerpos planetarios helados, y (3) granos de hielo/silicato expuestos a la radiación UV y protones de 1 MeV en ambientes interestelares ricos en hidrógeno. De hecho, se han detectado posibles silanos en el disco protoestelar W33A.

Para terminar señalare que incluso dentro de la química terrestre dominada por el carbono, el silicio puede tener un papel biológico. Así, las silafinas son unos péptidos únicos, unas poliaminas de cadena larga que forman parte de la biosílice de las diatomeas, donde actúan como moldes para la precipitación de nanoesferas de sílice. También conviene mencionar las hipótesis de Cairns-Smith sobre el origen de la vida. Este autor sostiene que los compuestos de silicio podrían haber sido los primeros moldes de la vida basada en el carbono. Concretamente, ha sugerido que los primeros compuestos de carbono habrían adquirido su quiralidad de arcillas o silicatos que presentaban una determinada quiralidad estructural. De este modo, incluso en una bioquímica del carbono, el silicio podría haber tenido un papel significativo.

Las hipótesis altamente especulativas de este tipo resultan interesantes porque mueven a la reflexión sobre si la posible vida extraterrestre ha de ser necesariamente como la del único ejemplo que conocemos: vida basada en el carbono, bañada en agua e impulsada por fotosíntesis. Quién sabe si en otras regiones del cosmos habitan formas de vida siquiera más exóticas que las imaginadas por los científicos más heterodoxos o los escritores más fantasiosos de ciencia-ficción.

Bibliografía

Bains, W. (2004). Many chemistries could be used to build living systems. Astrobiology. 4: 137-167.

Schulze-Makuch, D. & Irwin, L.N. (2006). The prospect of alien life in exotic forms on other worlds, Naturwissenschaften. 93:155-172.

martes, 7 de abril de 2009

Un invitado estrella para la inauguración

No se me ocurre mejor manera de darle el primer empujón a este blog que recordando la todavía cercana investidura como Doctor Honoris Causa de uno de los pensadores más sobresalientes de la actualidad. Con este acto, la Universitat de València honró no sólo al espléndido Richard Dawkins, sino también a sí misma y al resto de la red universitaria.

Imagen cogida de Pakozoico (¿Alguien me puede pasar las fotos por e-mail?)

Algunos de nosotros tuvimos la oportunidad de asistir y hacernos una foto inmortal con él (¡además, pidió que repitiesen la misma foto con su propio móvil!). En fin, alucinante, como toda la ceremonia. Y desde luego no tuvo precio el poder ver a aquel conjunto de respetados profesores con las togas y los birretes de todos los colores imaginables (¿¡alguien sabe dónde podemos averiguar qué color pertenece a cada facultad!?).


Richard Dawkins es el primer titular de la recién creada Cátedra Charles Simonyi para la Divulgación de la Ciencia, en la Universidad de Oxford. Es etólogo, biólogo evolutivo y escritor. Se ha ganado un nombre en la cultura popular por su fuerte implicación en campañas contra el creacionismo y el pensamiento religioso como sinónimo de fe dogmática, apoyando en todo momento una actitud escéptica, crítica y racional. Autor de numerosos artículos, libros, vídeos e iniciativas de todo tipo. Son tantas las líneas que le podríamos dedicar, y puesto que el blog acaba de nacer y no pretendo que escribamos una enciclopedia, comentaré a continuación sólo una parte de su obra escrita.

Entre sus varios libros, destacan «El gen egoísta» y «El espejismo de Dios». El primero habla del gen como unidad evolutiva fundamental y ha tenido repercusiones asombrosas en sus lectores. El propio Dawkins comenta en su libro «Destejiendo el arco iris» que un profesor europeo le había escrito después de que una estudiante suya hubiera llegado llorando a clase tras leer «El gen egoísta» porque de repente la vida le parecía algo vacío y carente de propósito. Esto lo añadía después de comentar que un editor de este mismo libro le dijo que no había podido dormir en tres noches, tras leerlo. Por su parte, el revuelo que ha levantado «El espejismo de Dios» por sus continuos y atrevidos ataques contra la religión ha hecho de él un tremendo éxito de ventas. Este libro contiene las bases de por qué se le conoce como un ateo convencido y orgulloso, llegando hasta el punto de que la Alianza Atea Internacional otorga un Premio Richard Dawkins a aquellos que contribuyan al triunfo del ateísmo sobre la irracionalidad religiosa, entre cuyos ganadores se encuentran Ann Druyan (novelista y guionista estadounidense, tercera esposa de Carl Sagan), James Randi y Penn&Teller (los tres son ilusionistas que se dedican a desenmascarar trucos y fraudes de supuestos brujos, médiums y magos), la política y feminista holandesa Ayaan Hirsi Ali (dura crítica del islam) y el filósofo de la ciencia estadounidense Daniel Dennet (cuyas ideas son bastante próximas a las de Richard Dawkins). Otros de sus libros destacados son «El fenotipo extendido», «Escalando el monte improbable», «El relojero ciego», «El capellán del diablo» y «Destejiendo el arco iris». Todos tienen muy buena pinta.

Actualmente estoy leyéndome este último. En cuanto los trabajos y exámenes me dejen, lo acabaré y os contaré qué tal.